La urraca y el espejo intransigente
enviar este artículo
12/01/2017
.
Estaba contemplando el revoloteo obsesivo de una urraca sobre un objeto brillante.El objeto estaba tirado en la yerba del jardín de la urba donde vivo. Puede que se tratara de un espejo. Que yo sepa en el reino animal no cabe la vanidad consciente del Narciso. Lo que hay es el obsesivo pavoneo macho, acarreando figura previa a la reproducción animal de la especie. Pero estaba claro que lo que fuera aquello atraía poderosamente al ave como el imán dorado de un espejismo en el desierto del Namib. Según y cómo, un espejismo puede ser tan real y vívido como la vida misma.
Suele ocurrir en el ámbito de la literatura.
Como el pájaro ensimismado no se decidía a posarse y averiguar, dejé de mirar en esa dirección y me desentendí del asunto. Fuera llovía a mares. En el periódico digital que había estado leyendo destacaba un titular:
"Reverte y la ignorancia cipotuda".

El exceso de éxito siempre resulta difícil de digerir; sobremanera, si
se tiene la longitud vertical de un "boy scout", o lo que es lo
mismo, tener adherencias de espejo militarista. Cuando uno está en el balcón de arriba del redil del mercado, resulta tentadora y hasta embriaga la imagen de un orden cuartelario. Un segmento de donde emanen las jerarquías indiscutibles. sin equívocos, porque para eso están bien visibles los galones y las medallas al mérito jaculatorio. No es lo mismo un tiñalpa de cabo furriel pelapatatas que un rutilante general en jefe de estado mayor. O que un espadachín frenético o queun grave samurai. Un respeto. No confundirse es fundamental cuando reina ese orden. No hay dudas ni equívocos, ni ambigüedades en ese universo de situaciones y certezas con alma de plomo. En definitiva, a Arturo le produce un soberano hastío el tener que estar diciendo a todas horas quién es él.

Imbuido de su ser triunfal, Pérez-Reverte se atreve a tocar todos los
palos, incluso los más intrincados. Últimamente le ha dado por afirmar, contundentemente, cual es su habitual estilo de esparto, que los yijadistas musulmanes del terror ganarán su guerra de religión contra occidente "porque tienen más cojones y más ganas de conquista". O algo así. Y luego se va al primer espejo que encuentra a mano para ver como ha quedado su revoloteo de urraca sobre el azogue del ex abrupto. Los cojones es lo principal, y lo demás es decadencia y debilidad genito-urinaria. Decadencia.
Una provocación más de la casa, y a seguir exhibiendo figura.Mas genio, menos. El ingenio por costumbre a veces no es otra cosa que la tapadera mentirosa del talento. Brilla con leve destello y luego se apaga con el pago de las adulaciones.
Víctor Hugo ya dijo aquello de "la popularidad es la calderilla de la gloria". Con dos cojones, sí señor.

Reverte plus es un copista inteligente, un escriba que absorbe, excreta y aplica el sonido metálico de las voces de quienes epatan o escandalizan o se salen de la fila del tiralíneas estilista, donde la vulgaridad es un pozo negro engañoso pero eficaz en grado sumo. Unos gramos de escatología, cuarto y mitad de leche agria y un ramillete de cactus entrelazados. Todo ello envuelto en ruidosas frases afiladas con piedra esmeril. Es la fórmula. Eso vende.

A Arturo Pérez guión Reverte seguramente le habría gustado mucho ser Josep Plá, pero ese nombre de escritor catalán, cuyo talento ya estaba registrado, no pudo ser. Además le falta "seny", ese humus inmaterial de tramuntana, ese ser y estar intangible pero cierto.
También aprovecha de prestado el lenguaje bronco y soez y provocativo del beodo poeta Charles Bukowski, aunque le faltan los
alcoholes del exceso desafiante de verdad, el valor del riesgo a quedarse para siempre a vivir en el otro lado del vaso. Tampoco puede negar que ambicionara ser el Dumas de "El conde de Montecristo", pero su sino se quedó en mero sucedáneo.

En Pérez-Reverte todo escálculo de posibilidades comerciales. No tiene el don de la ebriedad. Es escritor enlatado en conserva de escabeche. Su ego soporta el peso de sí mismo porque lo ocupa todo y asfixia cualquier erratica posibilidad.

La urraca se queda revoloteando en el brillo indefinido. No levanta vuelo. Solo da vueltas sobre si misma.

Estar aposentado en la académica letra T de la cúspide de las letras burocráticas no significa ser parte de un absoluto demiúrgico. El hombre del nombre con guión no aporta al lenguaje nada. Nada que no sea limpiar fijar y dar esplendor a las letrinas de la gloria.



.