Muere la aristócrata del olé
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20/11/2014
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En 1840 el anarquista Pierre Joseph Proudhon editó un libro cuyo título es “La propiedad es un robo”. Obedeciendo ese principio, la multiaristocrática Casa de Alba es una de las mayores ladronas del planeta.

Todo es duelo en Sevilla ¿Saetas de Semana Santa? No, otro dolor: ha muerto con sus 88 años la duquesa Cayetana de Alba. Aunque sea casi imposible de imaginar, por la emanación del gran poder sobre la gente sencilla, los ricos también se mueren.

Para completar el cuadro del advenimiento de la rancia aristocracia con el “pueblo”, sus cenizas reposarán en la Cofradía de la Virgen de Los Gitanos. Así se consuma la paradójica reunión de los opuestos. Olé, la Andalucía de la juerga por todo lo alto, la posesión de la tierra en las dehesas, los castillos, la inmensidad de las riquezas y el arte, “adorada” por los jornaleros sin trabajo, los parias y adorada por los advenedizos, los políticos de tres al cuarto y los cirujanos plásticos. Todo son lisonjas fúnebres, aunque el padre Borbón no estuvo presente en el sepelio.

Cayetana Fitz-Stuart ha sido coherente con su estilo de ida hasta el final. Se ha muerto en la franquista fecha del 20-N , unas siglas de gran significado para La España cañí que tanto la divertía. Los toros, toreros, cortijos, la rumba, las bulerías, la pandereta y la jarana. Olé. Pero cuando los jornaleros del Sindicato Agrario okupaban alguna de sus fincas improductivas, Cayetana no era corta de agresividad. Y no duadaba un segundo en echarles encima a la Guardia Civil, sin dudarlo un instante.
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