Mandela o la necesidad del espectáculo simbólico
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10/12/2013
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Quisiera introducir unas gotas de respeto y apego a un hombre que dedicó su existencia a liberar a su pueblo del yugo "afrikaneer" blanco, esas fieras “civilizadoras” procedentes del luteranismo holandés. Ese hombre ha muerto anciano y, a fuer de que nadie es perfecto, tuvo también sus fallos de cálculo gobernante. Tras el inhumano“apartheid”, se abría una situación muy difícil, con la capacidad de maniobra muy pequeña. Suráfrica es un grandioso emporio de riquezas y el mundo industrial no ha cesado de meter cuchara económica y geopolítica en sus yacimientos.
He visitado, como cualquier turista puede hacerlo, las antiguas minas de oro en la población de Kimberly. La gran gruta de la extracción es un gigantesco agujero de pesadilla. Y las medidas de seguridad, para que los mineros no se llevaran ni una pepita, algo atroz.

El sueño de lograr una clase media negra en una socialdemocracia homologable no parece haber cristalizado. Hoy el gran problema de Suráfrica es haberse metido a potencia del Cono Sur como baluarte del desarrollismo liberal. Y como consecuencia el desequilibrio, el paro y la cada vez más profunda desigualdad.

Los ilustres fariseos que gobiernan este mundo, donde se siguen perpetrando los mismos allanamientos y sevicias que él combatió, han convertido a Mandela en un ultrasímbolo apaciguador, en un enorme espectáculo del que se deriva el hipócrita mensaje de que la raza humana, "cualquier raza", puede dar lugar a un hombre tan bueno como "Madiba" o un presidente de los EEUU. El Alfa y el Omega con la piel oscura. Como se puede ver no somos racistas, pero con los bancos siempre calvinistas blancos. Por lo tanto, esa es la mejor de las razones para no perder la esperanza. Está prohibida la desesperación, es pecado, aunque las cosas de los pobres y los negros vayan muy mal y cada día peor. Solo hay que esperar estoicamente a que llegue otro Mandela.

Los mismos que desangran Africa y roban diariamente sus recursos, se han presentado en Jo'burg a dar el pésame. Es la cumbre del fariseísmo. Es un desfile de máscaras. Obama, Cameron, Hollande...y los gendarmes de la frontera de Melilla, Rajoy y el príncipe Borbón, con sus cuchillas disuasorias...No falta ni la modelo Naomí Campbell ni Bono, el cantor rockero de U2, que se apunta a un bombardeo con tal de figurar en la élite del "humanitarismo oficial"...Durante la ceremonia mismo del homenaje vuelan los apuntes en las agendas: petroleo, diamantes, coltán, uranio, oro, turismo de "aventura"...compro, vendo...Armas, miseria, guerras, refugiados...

Adjunto el enlace con los interesantes trabajos de la Revista SIN PERMISO:
http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/mandela.pdf
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