El triunfo del No
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10/05/2013
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Pocas veces y en estos tiempos de mayoría absoluta applanadora y obtusa, cuya locomotora es un gobierno asediado por sus propias mentiras, puede uno amanecer a plena satisfacción. En lugar del sappo habitual, hoy la noticia grande es que el gobierno ha decidido dar marcha atrás y no ha tramitado su LOMCE (Ley de Mejora de la Enseñanza, etc)

Este es el triunfo colectivo del No masivo en las calles contra el imperio del eufemismo en el lenguaje. Y es, sobre todo, un momento de enhorabuena para los alumnos y para el profesorado. Esta es la historia de un rechazo por práctica unanimidad contra el dedo tiránico de Arriba.

La LOMCE no significa ninguna mejora. Antes al contrario: Es la consumación de los recortes brutales a la educación (por perfectible que sea y que lo es). Supone la negación del laicismo y el adoctrinamiento católico suplantando a la razón; el acondicionamiento de los individuos, desde edades tempranas y después, para hacer de ellos simples piezas de recambio para el desarrollista sistema de la producción-consumo. Es la evidencia del inhumanismo del dinero y el poder como supremos y excluyentes paradigmas del siglo XXI. El engaño como fuente de placer y método favorito para trepar por la escala del éxito social. Unos principios y valores cínicos que nos han arrastrado a todos por el fango de una decadencia descerebrada y tediosa.

Hoy es el día de una grieta estratégica en un sistema felón y empecinado. Una fisura que se agranda en el dique de los intereses fácticos blindados por la ideología del inmovilismo neofranquista. Quizá sea el principio del fin de la falacia política por puro desbordamiento de los cauces. Wert, Rouco y el Opus han perdido esta batalla. No a la religión, cualquier religión,en la escuela. En adelante no será posible sin protesa el día del integrismo doctrinal y el clasismo en la enseñanza pública.

Aunque no habrá que bajarla la guardia. Wert es un tipo que se definió a sí mismo “como un toro bravo que se crece con el castigo”. Pero el clamor de la huelga general probablemente es demasiado castigo.

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