A la calle, que ya es hora
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14/10/2011
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El próximo día 15 hay que salir a la calle a protestar. Yo no podré salir porque tengo problemas de movilidad que me lo impiden. Pero seguramente vosotros si podeis. Es preciso echarse a las calles, inundarlas de indignación humana, para recuperar el respeto que nos deben los políticos y los banqueros

Nos deben el respeto democrático que se ha perdido. Los poderes que nos gobiernan han decidido que los ciudadanos somos tontos de solemnidad o masoquistas patológicos que lo acatan todo. No somos nada ni nadie para quienes mandan y se enriquecen con privilegios a costa nuestra. Y en el colmo de la tomadura de pelo, aún pretenden que les sigamos votando, para seguir con la farsa.

Hay que salir

Porque nos mienten
Porque nos desfiguran
Porque nos roban
Porque nos alienan
Porque nos aburren
Porque queremos volver a ser el pueblo y no un rebaño pasivo y pastoreado
Porque queremos un cambio de vida
Porque rechazamos la dictadura del dinero, que ataca derechos conseguidos con demasiado dolor y sangre

Porque estamos hartos de esta cultura de miedo y de muerte, como si no fuera posible otra
Porque queremos recuperar la alegría de vivir en paz e imaginación

Porque queremos que los dirigentes prediquen con su ejemplo y no sigan practicando el cínico axioma de “haz lo que yo te diga, pero no hagas lo que yo hago”
Porque pretendemos respirar un planeta sano, donde vivir con autonomía individual responsable, en libertad y con auténtica justicia
Porque no queremos llegar a ese punto siniestro de fatalidad en el que rectificar sea imposible

Por todo eso y mucho más, hay que salir a la calle, este día 15 de Octubre. Se cumplen ahora cinco meses después del 15-M, cuando se oyeron las plazas públicas las voces de la dignidad que nos han arrebatado los de arriba.

No hay nada que perder porque ya nos lo han quitado casi todo, y van a seguir quitando hasta la última esperanza.

Esta es una respuesta ciudadana, para decirle al poder que no somos meramente estadísticas sino personas que un día depositaron en ellos su confianza, en vano No somos un algo abstracto sino que tenemos graves problemas concretos que deben resolver con verdad.


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